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Mis Poemas

EL DOLOR DE HABER NACIDO

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El olor a pobreza neutralizaba mis sentidos,
La madera podrida cruje al cobijarme,
Mis pies ya moldeados al camino de piedra y lodo,
Parecen clamar a gritos por el peso de mi cuerpo,
Cuerpo cansado, lánguido, cubierto por el hambre que destella miseria,
Costillas y huesos claramente definidos,
Demarcando su territorio, brotados en busca del sol.

Estoy aquí, de espalda a la noche,
Oculto entre sus nubes de soledad infinita,
Sintiendo el yugo que oprime mi existencia,
Mientras su techo se engalana con luces de estrellas,
Como queriendo burlarse de mi querella.

Hoy al igual que ayer, pero más consumido,
Me he dormido aquí reposando el hambre que he vivido,
Las tripas discuten por el jugo gástrico vertido,
Producto de un sueño de un pan ingerido.

Cada día que pasa me acerca más a la tierra que piso,
Y se que pronto me hará de ella, es un compromiso,
Y mi vida habrá pasado y nadie se habrá enterado,
Que un cuerpo como el mio vivió, sufrió y murió
Sin futuro ni destino y ajeno para todos,
Seré enterrado y consumido.

Otro día nace empujando el manto que cubre el oscuro cielo,
Todo es más claro, se inicia la rutina de nuevo.

Hablo con mis pies y a fuerza los convenzo,
De que hay que andar en esta vida para lograr alimento,
Algo que permita hacer en este estómago una fiesta de aliento.

Y camino, y camino tanto que me lleva el viento,
Tropezando con los pensamientos de la gente,
Que maldice de mi cuerpo mi mal aliento,
Que ni le importa, ni le conmueve el hambre que siento.

De repente siento alivio de la sed que me embarga,
Es la sobra de un refresco que refresca mi garganta.

Es tanta la miseria, que muchas veces he pensado,
Vender mi estómago por poco uso, razón de su buen estado,
A personas que de tanto comer, ya lo tienen desgastado.


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